La temporada ordinaria de caza en la Comunidad de Madrid comenzará mañana, 8 de octubre, y se extenderá hasta el 31 de enero para la caza menor (becada, paloma, zorzal, conejo, liebre, perdiz, codorniz y zorro entre otras especies) y el 21 de febrero para la caza mayor (ciervo, gamo, muflón y jabalí).
A estos periodos hay que añadir los discontinuos, entre abril y julio para la cabra montés y el corzo.
Esta nueva temporada se rige por la Orden 2511/2026, de 25 de junio, de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, por la que se fijan las limitaciones y épocas hábiles de caza que regirán durante la temporada 2026-2027. La Ley de Caza y Pesca, aprobada el pasado mes de julio, no entrará en vigor hasta enero de 2027
Según los últimos datos facilitados por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, en la provincia hay 45.000 licencias de caza.
Según los últimos datos disponibles, en la temporada 2024/25 se abatieron 1.105.029 animales. De estos, 1.087.706 (el 98 %) se corresponde con especies de caza menor y 17.323 (el 2 %) a caza mayor.
En caza menor las especies más numerosas fueron el conejo (501.102), la paloma (257.686) y la perdiz (237.242). En caza mayor fueron el jabalí (9.066), el gamo (4.087) y el ciervo (2.372).
Críticas ecologistas
La Plataforma Ecologista Madrileña ha denunciado que la Comunidad de Madrid no realiza estudios ni informes técnicos sobre el estado favorable o desfavorable de las poblaciones cinegéticas antes de aprobar las órdenes anuales, tampoco se hizo con anterioridad a la aprobación de la Ley de Caza y Pesca, tal y como recoge la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, de ámbito estatal.
Los colectivos ecologistas llevan años denunciando que las decisiones se toman en base a los intereses del sector cinegético sin tener en cuenta datos científicos verificables. «Esta dinámica conduce a que, en la región, se autorice la caza de especies que llevan años en declive como la tórtola europea, la becada, la perdiz roja, la codorniz, paloma bravía, corneja negra, urraca, entre otras, sin conocer el impacto sobre sus poblaciones», manifiestan.
«Esta situación ha llegado a su extremo en la Ley de Caza y Pesca que permite la caza de especies de aves casi inexistentes en la Comunidad de Madrid como la agachadiza chica, la agachadiza común, el ánade silbón o el ánsar (ganso)», añaden.
Los ecologistas recuerdan que en 2018 el Tribunal Supremo anulase la orden anual de la temporada de caza 2014/15 precisamente por la falta de información sobre las especies cinegéticas.
Recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha ordenado la suspensión de la caza de nueve especies de aves para esta temporada 2026/27.
Todo ello evidencia, a juicio de la Plataforma, la inadecuada gestión de la actividad cinegética que desarrolla la Comunidad de Madrid. «La Consejería de Medio Ambiente prioriza los intereses de una minoría cazadora sobre el interés general de conservación de la fauna silvestre», concluye.
Noticias relacionadas


